Situado en el centro de los Pirineos, el Valle de Arán posee una personalidad diferenciada.

El Valle de Arán, o Val d'Aran, cuenta con instituciones de gobierno y una lengua propia, el aranés, diferenciada del catalán y procedente del gascón.

En el centro del Valle de Arán se encuentra su capital, Vielha, de la que destaca su iglesia del S.XII y el museo Etnológico que muestra elementos de la cultura aranesa.

El arte románico está presente en cada rincón del valle, donde encontramos pequeñas iglesias en marcos naturales incomparables que hacen las delicias de los amantes del arte y la naturaleza,entre las que destacan las iglesias de Salardú, Artiès y Escunhau.

El paisaje del Valle de Arán sorprende a cada paso que damos puesto que la combinación entre picos de más de 3.000 metros y profundos valles, salpicados de áreas boscosas , zonas de pastos y cristalinos lagos da lugar a espacios de extraordinaria belleza.

Los bosques de abetos, pinos silvestres y hayas favorecen la existencia de interesantes especies como águilas, milanos, perdices, codornices y el preciado urogallo, especie actualmente protegida por los escasos ejemplares que quedan.
Los amantes de la caza y la pesca tienen también aquí un paraíso donde los ríos albergan varias especies de truchas y los bosques numerosas especies salvajes como jabalís, corzos, rebecos, perdices y conejos.

El esquí tiene un papel estelar en esta comarca debido a la presencia de la estación de Baqueira Beret. El privilegiado espacio natural unido a unas instalaciones de servicios de elevada calidad convierten a esta estación invernal en una de las mejores de España.

Los amantes de la buena gastronomía deberán degustar la llamada “olla aranesa”, un guiso que se basa en productos autóctonos de la zona, y los patés, el civet de jabalí o los postres que reflejan la influencia de su situación fronteriza con Francia, si bien conservan la personalidad propia del valle.